domingo, 19 de mayo de 2013

Llegada en la despedida


Muchas veces vi sus ojos de mujer guerrera y su cuerpo cubierto por una cápsula contra la entropía. ¡Oh!, sus frases mostraban una mejor parte de ella, su sonrisas esparcen la paz de trabajo bien hecho.

En el momento que suena el teléfono anunciando su partida pensé más en ello. Fue ahí cuando comprobé que ella era inmortal. 
Dedicado a Ana Joaquina Ospina de Escobar