viernes, 31 de diciembre de 2010

CAOS

CAPÍTULO III: “INTERACCIÓN DEL CAOS”


Sofía siempre fue una niña curiosa, por tanto, no podía pasársele por desapercibido el hecho de que todo era cada vez más extraño. Por unos instantes parecía que su madre lucía unos majestuosos vestidos pero, luego de un parpadeo, volvía a verla con los harapos de siempre.

Sentía que alguien jugaba con su destino, ¿Será Dios que quiere darnos una especie de lección? Cada vez que los sucesos se repetían, sus preguntas eran más complejas y disparatadas.

En una ocasión, llegando como cualquier otro día de su mundo estudiantil, se encontró a la misma casa que dibujó alguna vez en su clase con el profesor Juan, apresurada fue hacia ella, abrió la puerta, y ahí estaba… aquel hombre con que soñó cada noche, aquel hombre que ni siquiera dijo adiós, aquel hombre que no quiso escuchar las primeras palabras de su hija, aquel hombre que la había dejado sola con su madre… pero verlo ahí como si nada hubiera pasado, le devolvió la tierra que necesitaba para tapar el hueco dejado por su ausencia y en el preciso instante que corrió a abrazarlo por primera vez, se fue dando cuenta que todo era de nuevo parte de las ilusiones que había tenido últimamente, que no había casa de sus sueños, que no había un padre que la protegiera cuando tuviera un mal novio, que le diera un poco de rectitud a su vida y que la cargara en sus hombros hasta estallar de la risa.

Ya se estaba acostumbrando a las desilusiones, y a pesar de todos los motivos para llorar, siempre se le vio en el rostro ese toque de fortaleza que le hace falta a cualquiera en situaciones mejores a las que aquella niña se encontraba. Ahora, luego de tanto sufrir, por lo menos algo estaba cambiando, y ¡lo vio!, aún no lo superaba, por poco lo toca como nunca antes había podido…



Por otra parte Elizabeth no se daba cuenta de la nueva realidad que empezaba a tener su familia hasta el día que, al despertar, no tocara su puerta aquella nana, el día en que vino por primera vez el bus escolar a recogerla, el día que no podía comprar la ropa de moda, el día que todo lo que una vez tenía en el mundo material en el que estaba sumergida, desapareciera.

Como era de esperarse Elizabeth lloró de dolor y sólo tenía en su mente una pregunta: ¿Por qué a mí?, pregunta curiosa, pregunta sin aparente respuesta, pregunta incierta; pregunta sin sentido.

En este preciso momento, se dio cuenta de que no había apreciado antes lo mucho que tenía, pero esto sólo contribuyó a los deseos suicidas que tenía cada vez que su situación económica empeoraba. No pudo aguantar más, trató de hacer su mayor esfuerzo, luchó por no hacerlo…

La madre de Elizabeth, María, se encontraba en su alcoba haciendo sumas y restas con una calculadora vieja, se encontraba desesperada y angustiada. Pensó en que debía distraerse un rato antes de enloquecer y subió a darle por primera vez en mucho tiempo, un beso de buenas noches a su única hija. Ahí estaba aquella niña, colgada por sus problemas. Su madre gritó y trato de bajar a su ser más importante en este mundo, pero ya no daba ningún signo de vida.

lunes, 27 de diciembre de 2010

CAOS

CAPÍTULO II: ¿SERÁ QUE REPRESENTO LA CONCORDANCIA?


Suena el tirrín del despertador pero Elizabeth lo tira hacia al suelo y vuelve a dormir. Luego de un tiempo, su nana la levanta con un delicioso desayuno a la cama, pero no lo consume por miedo a engordar. Niña frágil, niña a la moda; niña en un camino suicida.

No es necesario describir cada centímetro de su casa porque todo era deslumbrante desde el baño, hasta la cuchara que utilizan para comer sus grandes manjares.

- Elizabeth, coma, así sea poquito- dijo la nana- mira que hay gente que no tiene para vivir y usted negándose a comer.

Claro, las palabras de siempre, pero al igual que cada día, sólo lograba que tomara un traguito del delicioso jugo y una tajadita de papaya.

A Elizabeth siempre le encantaba lucir bien para sus pretendientes a pesar de sus escasos diez años de vida. Pero qué, es su pasatiempo, y sus ganas de sentirse más importante, ya que es la única forma de que lo logra.

Su vida es muy envidiada por muchos, de hecho en las calles de las ciudades y pueblos siempre existe aquel Robin Hood pirata que busca su supervivencia.

Llegó a su escuela privada. Privada como muchos de sus estudiantes, siente sus miradas hacia ella por medio de los reflejos de sus ojos verdes que permanecen fijos hacia adelante. A lo lejos está él, lo mira de reojo y entra a su salón con la misma arrogancia con que comía.

Llega la clase con el profesor Richard, Elizabeth siempre odió a ese tipo, tal vez por su forma poco casual de vestir o porque hasta sus gafas son aburridas. Ahora toca dibujar, coge su color rojo y plasma el corazón que le recuerda a su amado y luego de una eternidad puede ir, por fin, a su lujoso hogar.

Cuando llega no hace mucho, sólo se queja del almuerzo tan inmundo que sirvieron en la mesa. Luego de almorzar, pregunta casualmente por sus padres pero nadie le da razón, entonces decide salir un rato con las amigas para reírse de la no muy confiable población de estudiantes.

Así era cada día, sin mucho que contar de nuevo, a menos que su padre llegara con ningún regalo. Pero ahí, en ese preciso momento en que rezaba por obtener su celular de última moda se acordó de ellos dos, se siente atormentada por su ausencia absoluta. Y luego… después de mucho pensar, se queda dormida con la misma ternura de cualquier niña. Sueños confusos, sueños mudos, sueños inciertos.

domingo, 26 de diciembre de 2010

CAOS

CAPÍTULO I: MI REALIDAD CAÓTICA.


Encajada en una orilla de la ciudad, se encuentra una casa de bareque con cara de pobreza, aquella misma donde sale una linda niña rubia cada mañana hacia el alboroto del conocimiento escolar, niña que nos enseña que hay un desorden de castas sociales, niña sin dinero; niña con oportunidades.

Trota al modo chupaté mientras que su bolso roto suena. Evade las miradas de sus vecinos de manera penosa pero su sonrisa es constante ya que hoy es su clase preferida.

Llega a su escuela nublada por el gobierno, escuela abandonada, escuela sin importancia; escuela con ánimos. Se encuentra con sus amigas, las abraza cariñosamente, quieren jugar pero primero hay que estudiar. Entra feliz al salón porque es tiempo de dibujar, hora en que la alaban por sus creatividades fantásticas, donde la felicitan por hacer lo que más le gusta.

Al igual que un juego mental, aparece en el papel blanco un bello paisaje irreal para el mundo objetivo. Tortugas volaban en el firmamento, patos con cola de ballena nadando en un lago rojo, mujeres luciendo su cabellera azul y sus ojos enormes, tiranosaurios pequeños con brazos largos y, a una orilla, precisamente como su desgastada casa, se encontraba irónicamente una mansión con una cancha de patinaje sobre hielo en su techo.

En su escuela el profesor Juan siempre fue el que incitaba a sus pequeños a imaginar, lo que era muy fácil para ellos, pero por allá lejos, en el ministerio de educación, no se han dado cuenta del trabajo gigante que en este momento emprende una institución enana sin ánimo de lucro.

Termina la clase y la niña tiene hambre, se devuelve a la realidad que tenía en la mañana. En su odisea se topa con imágenes que ella no tiene por qué entender. En la esquina de la escuela un hombre abaleado por los que una vez fueron sus amigos, a la próxima calle un tipo golpeando a su compañera de cama con un palo, más adelante un niño de su edad, prácticamente arrastrándose con un bulto de café en su espalda, al seguir caminando se encontró con hombres musculosos torturando a su traidor y ya llegando a su casa, dos mujeres cogidas del pelo.

¡Por fin!, llegó a su improvisado hogar y encontró a su madre, una mujer con rostro demacrado pero con un toque de ternura, la pequeña la abraza con la sensatez que sólo un niño puede tener y casi que instantáneamente viene el beso en la mejilla. Beso de amor, beso de agradecimiento; beso macabramente consolador.

Luego de cambiar su uniforme y de sonarle las tripas, corre a la cocina. Mira los ojos de su madre, ojos tristes, ojos apenados ante su hija, ojos de dolor; ojos de madre.

Por si las moscas se atrevió a hacer la pregunta con respuesta incierta para la situación en la cual ellas dos se encontraban.

-Mami, ¿qué hay de almuerzo?- dice temerosamente la niña.

No hay palabras pero sí respuestas. La mujer agacha su cabeza pero luego de diez segundos la levanta con rapidez para dirigirse a su hija.

-Ya vengo Sofía- le dice con voz temblorosa y sale casi que corriendo de la casa.

Sofía lo sabía, su madre llegaría dentro de una hora despeinada, con ojos llorosos y con cualquier cosa para calmar el hambre. Mujer con deberes, mujer usada, mujer vendida; mujer sin culpa.

Mientras que su mamá lloraba en una silla, Sofía decidió acostarse a dormir. Cogió su pijamita, le rezó al Jesús Niño que tenía al lado de su cama y de un momento a otro su mente se blanqueó


jueves, 21 de octubre de 2010

¿POR QUÉ ESCRIBIMOS?

No quisiera hablar por todos los que desean plasmar sus sentimientos en una combinación alfabética, ya que la variedad de escritores es proporcional a los objetivos buscados. La inspiración es un suceso supremamente indescriptible para la mayoría, pero me gustaría tratar de redactar la iluminación irradiada por mi sistema encefálico complejo.

Sin importar las circunstancias o problemas en la vida cotidiana llegan a mi mente ideas, tal vez conectadas a ese mundo inestable en el cual vivo. Sin embargo, aquella complejidad de nuestra mente, nos hace crear aparatos, redactar preguntas sobre lo que hay a nuestro al rededor, responder aquellas mismas y hallar nuevos caminos.

Cada escritor está conectado a su vida y su vida al arte entretenido y desahogador de escribir. Yo, y creo que muchos más redactan todo tipo de escritos para pasar un rato agradable imaginativo, para otros informativo y para algunos más una forma mixta.

Pero lo más importante es el recuerdo, porque escribir es proyectar una foto de la existencia. ¡Es hermoso! No importa que sea en hebreo, en italiano, en árabe, en inglés, en español... lo que importa es inmortalizar ideas.


Lee, escribe y propone porque es la mejor forma de progresar.

lunes, 4 de octubre de 2010

EL CAMBIO


Desde que nacemos hasta que damos nuestro último suspiro, nosotros, los seres humanos, estamos sujetos a cambiar de casa, de amigos, de gustos, de intereses, de etapas y de comportamientos.

Con el fin de encontrar una satisfacción de vida es preciso preguntarse: ¿Por qué es importante cambiar? Los cambios geológicos que manifiesta la naturaleza y las variantes económicas por ejemplo, demuestran que ayudan a la mejoría, a conocer las ventajas y desventajas de los diferentes actos.

Sin embargo, la infelicidad también es provocada por un cambio adoptado en decisiones mal planteadas. Ese cambio reprime nuestra existencia, nos consume hasta que surge un CAMBIO VALIENTE.

Para ser más entendible cuando expreso CAMBIO VALIENTE me refiero más que todo a aquellos bienaventurados que al ver su vida sonámbula, despiertan para conocer el verdadero mundo, y a la vez resalto a cada uno de los cobardes que se resignan a la ignorancia, y por tanto, a la manipulación.

¡Cambia! sólo eso se necesita. Tal vez la vida que llevas únicamente te da frutos venenosos, frutos que te asesinan dentro de tí, veneno que sólo se cura precisamente con el cambio.

Si ves que la rabia te origina conflictos CAMBIA...                              
Si notas que le haces la vida imposible a otro, CAMBIA...
Si estás muriendo a causa de la moda, CAMBIA...
porque vida sólo hay una, pero el rumbo de ésta únicamente está ligada al lugar donde se ponga cada ladrillo.

Hoy, en esta finalización del año y que precisamente culminaré un ciclo importante de mi vida junto con algunos otros compañeros, y ustedes, que tendrán otro cambio de cualquier tipo, sólo me queda decirles: ¡CAMBIEN CON VALENTÍA!

martes, 7 de septiembre de 2010

"LA LECTURA HACE ARRIEROS, EL NO LEER HACE MULAS"

Ya al final de la prehistoria el hombre sintió la necesidad de sistematizar los sucesos más importantes de su territorio para que los descendientes estuviesen informados de éstos. Pero se necesitó mucho más tiempo para que los ciudadanos del común se dieran cuenta que el escribir es un excelente medio para enseñar, entonces es por sabido que sólo aprende de una manera muy exacta aquel que toma estas escrituras y las analiza.

Una de las razones por las cuales somos una nación ignorante y manejable, es precisamente por nuestro poco interés en manipular textos, novelas, documentales, entrevistas, noticias, en fin, una cantidad inmensurable de maneras de lectura y de donde se puede escoger según los gustos e intereses. Además es indispensable obtener por medio de la lectura una mente crítico-reflexiva que nos permite a nosotros, como personas, mejorar nuestro intelecto y a su vez "no comer cuento" en determinadas órdenes que nos pueden acarear problemas.

Es por todo ésto que es indispensable tomar como hábito la lectura, para ser en realidad felices y salir de esa cueva platónica que nos ciega del verdadero mundo.

Estudiar puede ser un poco complicado para algunas personas pero es francamente necesario si se quiere aprovechar las capacidades que nos dio la evolución.

¡EL QUE LEE NACE CADA INSTANTE!

martes, 17 de agosto de 2010

ADRIÁN SE ARREPIENTE.

Mi edad no interesa realmente, pero quiero aclarar que ya he vivido lo bastante como para saber que no estoy satisfecho con lo que ha sido de mi vida. La inaceptabilidad de los sentimientos me llevaron a este cuarto triste y desolado, sin pareja, sin hija: sin vida.
¡Cómo quisiera retroceder el tiempo y ser otro! Deseo insaciablemente darle esos besos con ternura y pasión a Tanya, cargar y jugar con Elena al “avioncito”, no reprimir aquello que siempre quise hacer… añoro levantarme temprano y saborear lentamente esos exquisitos manjares hechos por mi mujer.
Si tan solo yo hubiese dejado a un lado mi vida mecánica para llevarlos a un buen viaje y no dejarlos a su suerte al paseo que me los arrancaría para siempre.
Muero por seguir con ellos, ardo de locura por no haber sido lo bastante feliz ante una familia que lo tenía todo para serlo. Me siento culpable al no haber disfrutado pausadamente cada fiesta, cada comida y salida al centro comercial.
Ahora sólo queda arrepentirme de las alegrías que faltaron, de los abrazos que nunca se dieron, de las sonrisas ausentes en todos los momentos propicios y de las peleas por sandeces.
Éste es un cuchillo que representa mi fin, o más bien el acabar de las humillaciones que yo mismo produje, haciendo de mi vida algo inválida porque el hombre no se encuentra donde está solamente para producir dinero, sino que también debe ser feliz y la única forma de llegar allá es hacer lo que siempre se ha deseado, para así no acabar con este ser humano: solo y en delirio.
Antes de acabar con esta auto sentencia debo olvidar lo que fui, porque me produce humillación el saber que NO HICE LO QUE SIEMPRE QUISE.

miércoles, 11 de agosto de 2010

EL INEXISTENTE BICENTENARIO!!!!

¡Colombia! Nación manipulada por extranjeros, país estadounidense con alias de colombiano.

Habitantes con un camino impropio, con costumbres netamente diferentes a su estado natural. ¿Cuán mala es nuestra situación? Lo que somos, como nos encontramos, como vivimos y como nos sentimos, es torturador para muchos. Una cantidad inmesurable de pobladores comen sólo lo que encuentran en la basura, siendo éstos un poco afortunados en comparación con aquellos niños que fallecen de desnutrición en cada movimiento de las manesillas del reloj.


Colombia es el lugar más injusto e inestable del planeta, nuestro país es el resultado de ciudadanos ignorantes e inocentes, cuya proporción es comparable con la manipulación ejercida por los gobernantes.


País del Sagrado Corazón de Jesús, lugar con personas muriendo de hambre con tal de alimentar su superstición, curas guardando el dinero que supuestamente va hacia la Santa Cruz o a arreglar el Templo, cuando lo que en realidad se hace es llevar el rebaño de ovejas hacia aquella trasquilada para luego sacarle provecho a su lana.


Uno de los temas más hablados, pero que a pesar de ello no se le ve la mejoría, es la POLÍTICA. Nada más desconsolador que ver la posesión de un presidente, uno más malo que el otro; gobernantes más desechables que todo aquel que vive en los barrios populares de Medellín. Candidatos que se inscriben apresurados para luego destruir a su propio pueblo.


Si nos fijamos, colombianos, en nuestra historia, este territorio ha sido auge de interminables conflictos innecesarios de ideales, guerras que hacen sufrir a los que no tienen nada que ver en la cuestión. Madres buscando sin éxito al hijo de su ser, familiares en espera de un secuestrado...


Ésta es Colombia, país de sufrimiento, tristezas y muerte. Una nación de diversidad; diversidad de problemas, provocados en su mayoría por los que deberían resolverlos.

viernes, 6 de agosto de 2010

UN FUTURO SIN FUTURO...

Alexandra tiene quince años pero sorprendentemente parece de treinta. Se dirige muy lentamente, aunque en realidad tiene afán por complacer su curiosidad. Camina lo más rápido que puede y de un momento a otro se siente tan cansada que se sienta al lado de un árbol sin vida que se encuentra en la calle. La tristeza la embarga pero su cuerpo está tan exprimido que rara vez ha visto una lágrima salir de sus ojos.

Después de más o menos veinte minutos escucha unos fuertes lamentos por parte de las pocas personas de lo que quedaba del pueblo. Su cerebro agotado logró captar la terrible noticia tan temida por todos. Sigue su camino hacia la única casa con electricidad y televisor en toda la zona para confirmarlo. Un recorrido de cien metros le pareció una eternidad pero ¡por fin! Miró a su alrededor, solo había caras que reflejaban resignación a la muerte. Alexandra ya había visto esas caras antes: en su hermano, en su madre, en su padre, en sus tíos… es más, ya su vida no la veía como verdadera. Es como si se diera cuenta de que es ella la que está muerta y no toda su familia. Pero… peor aún, si en realidad estaba con vida lo detestaba. ¡Esto no es vida!, ¡es una tortura! Lo único que falta es “vivir” en aquel paraíso que prometió Jesús porque no creo que ahora exista alguna manera de reencarnarnos, pensaba.

Ahora viene lo peor, escuchar la noticia. Sí, sus sospechas eran ciertas. Venezuela se apoderó del único río con agua limpia en Colombia y a consecuencia de ello el precio de este preciado líquido subió en un 235.4%. ¿Quién diablos iba a comprarla? Al parecer ya todos se habían hecho esta pregunta, pero su respuesta era muy obvia.

Alexandra miró hacia la cama en donde se encontraba la persona con mayor edad en todo el territorio. Solo tocía y tocía. ¿Cómo puede una persona de 26 años encontrarse en ese estado? Ya la vida no vale nada para nadie, hasta los escasos animales lo reflejan en sus rostros hambrientos. Es increíble que nuestros ancestros nos acecinaran a costa de sus grandes comodidades.

Posteriormente Alexandra fijo su mirada en una mesita muy antigua. Fue con lentitud ya que sus huesos se sentían resentidos por la caminada de ahora, cogió un periódico que, según la fecha, era de la semana pasada. Se puso sus gafas y empezó a leer con sus ojos a punto de serrarse del cansancio:





LUNES 27 DE JULIO DE 2099

LA MÁQUINA DEL TIEMPO, NUESTRA ÚNICA SALVACIÓN.

Yo como escritor y persona de este país me encuentro verdaderamente desconsolado con el estado en que nos encontramos ahora. Nuestra destrucción se nos ha salido de las manos de manera imposible de pensar para los antepasados. Al parecer lo único que queda es esperar la muerte, esperar a que la naturaleza acabe de tomar cartas en el asunto. Les confieso que no tengo ganas de seguir con esta tortura, pero no me atrevo a agarrar un cuchillo y utilizarlo contra mí, mis principios me lo impiden. Luego de sentarme y pensar un buen rato me vino una pregunta que al principio me pareció tonta, pero que me ayudó a comprender, en cierta medida, el estado en que nos encontramos: ¿Podremos volver en el tiempo? De repente aparecieron varios comentarios en mi mente.”Antes era solo un capricho por desafiar las leyes de la naturaleza pero ahora lo necesitamos de verdad, es el único camino para organizar las cosas. Nuestra experiencia necesita ser escuchada por aquel que prefirió tomar café en un baso desechable de icopor, por el responsable de acabar con el trópico amazónico y por todos los que contribuyeron al crecimiento de esta cruz que cargamos cada uno de nosotros. Si pudiéramos por una sola vez ir por lo menos un siglo más atrás, donde había todavía vida reconfortante, ríos por todos lados y oxigeno muy limpio en muchísimos lugares, haríamos exitosa la unión del hombre y la naturaleza. Me imagino muchas plantas a mi alrededor, ¡QUÉ EMOCIÓN!, me veo como un niño con un juguete nuevo pero con ganas de preservarlo para siempre, disfrutándolo pero sin necesidad de destruirlo”.

Acabo este pequeño escrito despidiéndome del mundo y con la esperanza de que el mensaje de los dolientes llegue al pasado, claro que estoy consiente que las posibilidades podrían ser nulas, pero es lo único que encuentro de soporte para poder seguir con esta “vida” tan dura.

Juan María Otálvaro. Escritor.

Alexandra se acostó al lado de aquél moribundo con la expectativa de despertarse con un poco más de ánimo aunque en el fondo sabía que no iba a ser así. Sabía que su vida era de dolor y sufrimiento sin importar todo lo que descansara.

Soñó en el mundo que imaginaba el señor Juan María, se veía a sí misma, por primera vez, feliz y saltando en un campo, donde se encontraba todo para su satisfacción. Comía manzanas, naranjas, bebía toda el agua que podía. Pero de repente todo se fue oscureciendo, no por que haya llegado la noche. Era más bien unas tinieblas que reflejaban miedo, sintiéndose ahora terriblemente. Estaba muerta en vida.

Sufría tanto que inmediatamente se despertó muy asustada pero ese sentimiento seguía. Como si estuviera todavía soñando.

Miró a su alrededor. Había gente durmiendo en el suelo o ¿estaban muertas? Se encontraban otros despiertos pero no les importaba nada en absoluto, además ya todos tomábamos la muerte como algo frecuente. Era muy común morir. Lo extraño era el nacimiento de un bebé, era la forma de ver algo de vida en este mundo tan sombrío.

Se levantó de la cama e inconscientemente dirigió la mirada a la almohada, más pelo o mejor dicho menos pelo para la joven Alexandra. La envidia se apoderó de ella. Deseaba locamente vivir en el pasado, quería sentirse satisfecha por primera vez con su vida, ambicionaba haber tenido su fiesta de quince “con todas las de la ley”, su mamá llorando de felicidad después de cantar los mariachis, su padre sacándola orgullosamente en el Valls… ¿Por qué no moría de una vez por todas?, ¿Qué más me queda por hacer?

Miró de nuevo hacia la mesita en donde encontró aquel periódico con la nota del Sr. Otálvaro. Había un pequeño lápiz con una hoja arrugada. Alexandra se dio cuenta de que debía escribir, tenía que desahogarse de alguna manera y ésta era la más adecuada debido a las circunstancias en que se encontraba. De alguna manera no quería que su visita por el planeta tierra fuese en vano, quería dejar algo aunque nadie lo utilizara, así sea que sus escritos estén únicamente en su mente y en una hoja de papel que quedará en el olvido.



Según un poco de conocimiento de la historia inculcado por mis padres, ya que aquí no existen escuelas, me doy cuenta de que la vida en realidad es lo más hermoso e impresionante. Con la mano en el pecho les digo que no es lo que yo, ni todos los que quedan vivos, sienten en este momento. Quiero que sepan, personas del pasado, que los perdono de corazón por todo el daño que nos están causando, por haber matado a todos sus hijos. Los perdono porque estoy consciente de que yo hubiese hecho lo mismo si no tuviera esta experiencia tan dura de superar. Muero tranquila, por fin se me acabara el sufrimiento. Aprovecho para informarles de que el intento de vivir en Marte fracasó. ¿Por qué creen que fracasó? Pues les tengo la respuesta: por que el único planeta apto para vivir en nuestra galaxia ha sido el que anteriormente se conocía como “el planeta azul”, porque contábamos con un tesoro muy valioso pero el hombre lo gastó más rápido de lo que llegó a sus manos y buscábamos vida en otro lugar cuando aquí teníamos de sobra.

Estoy totalmente defraudada de la evolución, ya que provocó la existencia de un ser que acabó con él mismo y con todo a su alrededor. Cuanto quisiera que este mensaje llegara hacia ustedes, que sintieran más amor por vosotros mismos y por lo que les da la vida.



Luego de terminar salió por primeras vez, en mucho tiempo, una pequeña lágrima de sus ojos. Esa gota reflejaba el sufrimiento de toda la población, le hacía ver al mundo el fin de la existencia del ser humano. De una u otra forma era un descanso para la naturaleza el hecho de sacar de ella la suciedad que la atormentaba, es triste pensar así pero, en cierto modo, es la dura verdad. Alexandra salió a la calle, deseaba morir junto a aquel árbol, quería morir ante un ser inocente y no ante tanto culpable. Viendo el sol que contribuyó a la creación de la vida y la supervivencia de las plantas, brindándonos la energía de todos los días. Siguió y siguió con su escrito en sus manos.

Se acostó, muy tranquila, junto a una raíz podrida por el tiempo. Colocó su nota en su pecho e inmediatamente se durmió para nunca más despertar.



El árbol cobró vida, el viaje en el tiempo llegó, pero ya Alexandra no existe. Sólo queda de ella aquel papelito arrugado que lleva consigo la mente del futuro. Tal vez alguna fuerza sobrenatural contribuyó a que esto sucediera, quien sabe, pero lo importante es que está ahí, dándole una expectativa de vida a las generaciones futuras.

La gente pasaba sin mirar al árbol tan especial. Ya las personas perdieron el interés por las cosas verdaderamente bellas. El tiempo pasó, dos años, cinco años, diez años… absolutamente nadie se interesó en el árbol y mucho menos por recoger la “basura”, es decir, la hoja de papel, que seguía estando en el mismo sitio en donde murió o, mejor dicho, morirá Alexandra.



Al parecer no hay alguna manera de cambiar el pensamiento del “hombre del pasado” para contribuir a que “el futuro tenga más futuro”.

Solo queda un llamado de los hijos de nuestros hijos que no queremos escuchar, no seamos egoístas. Pensemos a los que en verdad les tocará sufrir de nuestros actos, ¿es mucho pedir una mejor vida?

NECESITAMOS EL PLANETA!!!

En muchas ocasiones he visto carteles en el que se expresa el interés por mejorar el estado del planeta Tierra con la siguiente frase: “el planeta nos necesita”, aunque estoy de acuerdo, en gran parte, con esta afirmación considero que nosotros necesitamos más al planeta que él a nosotros ya que gracias a la Tierra comemos, bebemos, respiramos, crecemos, en fin, sino fuera por este maravilloso lugar no estaríamos vivos, no disfrutaríamos todos los buenos momentos, no tendríamos una familia que nos apoyara.



No les puedo negar que yo tuve un tiempo en el que me comportaba igual a la mayoría de las personas que me rodeaba, me estaba volviendo una plaga para la naturaleza. Pero cuando me encontraba haciendo una de las tantas tareas colegiales pude sentir un inmenso dolor dentro del pecho, que por poco me hizo llorar, en el momento que vi a tantos animales maltratados y cazados como si fuesen unos criminales. De una u otra manera sentí que unas de mis funciones durante mi vida era tratar de concienciar, por lo menos a algunas personas, de lo importante que es hacer algunas recomendaciones tan sencillas como tratar de producir menos basuras en el hogar, reciclar más, no asesinar ni a un bicho si no es verdaderamente necesario (por ejemplo cuando el animal que se quiere sacrificar sirve de alimento), querer al agua como el mayor de los dones y cuidar a los únicos seres vivos que nos proporcionan oxígeno: las plantas.

Por estas y otras muchas razones quiero que este blogger se encuentre en todos lados, y no para hacer de mí una persona famosa sino que en verdad quiero que mis lectores tomen muy en serio mis escritos. Cada individuo es muy importante en la nueva relación Tierra- humano, y que nuestros hijos puedan vivir en un medio decente e inspirador de la vida.