jueves, 15 de diciembre de 2011

SENTIMIENTOS CASUALES... PORQUE TODOS NECESITAMOS UNA MANO

8/12/2011: comenta tus emociones, quedarse callado(a) es síntoma de inseguridad. Busca en quien confiar, no hay nada en este mundo como recibir una voz de apoyo. Encontrarás tus errores que tal vez te llevaron a un estado de confusión, pero nunca es tarde para ver tu vida recuperada, llora si tienes que llorar, ríe aún más fuerte cuando te sientas feliz (ojalá sea siempre)...

9/12/2011: mira tu vida desde tus zapatos, verás que si tú expresas tu alegría interior, los demás cambiarán ante tus ojos... hoy es un buen día para tomar iniciativas correctas, nada es complicado, tú eres el que te enredas con cuatro cuerdas largas dentro de un laberinto. Hoy aprendí que si tienes algún sentimiento sólo tú eres el responsable... y si quieres algo, hállalo racionalmente... felices días

10/12/2011: La mejor conclusión de este día tiene mucho que ver con el amor, un tema curioso que por motivos de experiencia o novatez nos interesa. Es muy agradable el estar seguro que uno ama a alguien, el conocer sus habilidades y defectos e intentar dar lo mejor de sí para hacer de cada mirada lo más satisfactorio posible. En este día sólo puedo decir que lo secundario que puede tener un ser humano es estar seguro de estar enamorado y, lo primero, convencerse de luchar por ese amor...

14/12/2011: Preguntarse si se está haciendo lo correcto es síntoma de inestabilidad emocional, si algún día lo sientes, no te preocupes porque no serías el único que lo ha sentido, aunque si le restas importancia, podría llegar el día en que no te puedas echar para atrás cuando la respuesta era: estaba equivocado.

15/12/2011: Hoy fue quizás uno de los días más provechosos en mucho tiempo, ¿por qué sería?, ¿Acaso la tierra se puso morosa en rotar y trasladar? pues no, sólo fue porque mi miré a mi mismo y tuve la madurez de sentirme nostálgico por lo que tanto amo en este mundo, porque ahora mi vida se desenvuelve lejos del pasado y el que Heráclito tenía razón... Pero entonces... ¿Quiénes somos? Miro la calle y trato de ver un poco el comportamiento humano, ¿sólo somos individuos buscando la supervivencia diaria? me rehuso a ese pensamiento, protesto para que se le dé al hombre otro significado... Todos nos impregnamos de cada uno y me sentiré feliz cada que me unte de algo nuevo, porque sólo eso demuestra que somos "un río" pero, que a pesar de ello, nuestro ser se refleja en esas manchitas diarias que se convinan en el alma ¡A por esa felicidad!

10/01/2012: El amor siempre ha sido un tema controversial, un nombre que se le da al "placer" o a la necesidad de lograr que alguien sea feliz y fuerte en su trayecto. Algunas veces se confunde con el "buscar ser amado". Ya me cansé de buscarlo, es egoísta. Ahora sólo daré amor, porque tengo mucho preservado y reservado...

21/01/2012: Un poco de música para agudizar los sentidos ante tanta confusión, un trato de sonido relajante para sacar el alma que se lleva dentro y reprimir este ahogo de amor...

2/03/2012: Se supone que el ser humano aprende de sus errores, se presume de que algún día logremos esa meta de que el pasado sólo sea una muestra de nuestra mejoría...¿cómo es que no es así?. Odiamos y seguimos odiando; lloramos y seguimos llorando; herimos y seguimos hiriendo.¿Acaso hace falta estar al borde de la muerte para tomar acertadas decisiones? Morir, lo más cerca a aquella perfección. "Espero que no llores sobre la leche derramada porque el perro no lo capan dos veces"

miércoles, 2 de noviembre de 2011

CAOS

CAPÍTULO VII: "Buenos Días"

El dolor momentáneo y cíclico abren muchas puertas con respuestas en el interior de un cuarto, respuestas no tan verídicas que llevan a un estado de confusión y desespero. Buscaron por tanto y tan poco tiempo, encontraban inseguras soluciones... hasta que decidieron inconscientemente crear sus propias historias.

Sofía habría de vivir en una pintura imaginada en alguna clase con un tal profesor Juan, pero un día como cualquier otro, acabaron con su vida al dañar los sueños de la artista.

Elizabeth ignoraría de seguro a unos señores que la cuidaron desde niña, mientras su interior pedía desesperadamente atención y escucha.

Sin querer consolaban sus impenetrables recuerdos, aquello que vivieron en el mismo instante, lo que las unió a pesar de estar en mundos casi que completamente diferentes, eso por lo que están tristes...

En algún momento, este trance de creaciones complicadamente iguales se junta paralelamente con un abrazo. Acto que desprendió como ningún otro sus manchas pretéritas. Niñas que sueñan para no versen, que indagan para no acertar y que se unen para no estar solas.

De momento las dos niñas abrazadas se ahogan en llanto porque su interior sufre aclamando atención, mientras sus mentes se controlan con la imaginación, sus almas le recuerdan a la mente y sus sueños consuelan al alma..

Se calman un poco para relajar sus ojos y que no se enteren los demás, se quedan pensando por unos instantes y se dan cuenta que es esto lo que viven todos los días, que jamás lo han podido olvidar aunque lo deseen con todas las fuerzas de su ser, que ya no son las mismas desde que fueron tocadas y que ahora necesitan la ayuda que tanto negaron.

En algún lugar del mundo se despierta Elizabeth en el mismo instante que lo hace Sofía en otra parte. ¿Qué más pueden hacer si esa es su realidad?, ¿Qué pueden sentir dos niñas con marcas de por vida en sus cuerpos? y por último, ¿Podría su imaginación hacer que olviden el hecho?

Al parecer ni ellas tienen la paz suficiente para resolver sus inquietudes, que sólo tienen tiempo de transformar sus sentimientos en manifestaciones exageradas, pero ha llegado el momento de respirar profundo y seguir actuando como si nada hubiera pasado. Como si el padre de Sofìa no la hubiese tocado todos estos años de vida y ahora además de despreciarla lo hace con su hermana menor, pero sí, llegará el día en que explote y se escape a iterar el pasado de su madre y buscar un mejor futuro, quizás, para la nueva víctima.

Y Elizabeth antes de salir de su habitación piensa por último: ¿Cómo mi hermano puede desear mi cuerpo de esa manera?... pero a diferencia de la otra niña Sofìa, ella se resigna y piensa dejarse llevar por esa vida de amor carnal, a que su hermano siga con sus manías para ver si algún día se cansa y por fin puede empezar con su vida infantil.

Mujeres que viven otra dimensión pero anhelando llegar de regreso, sólo dos preguntas más... ¿Quién no podría ser la víctima? y ¿quién no el victimario?

sábado, 3 de septiembre de 2011

AMOR FRATERNO

Desde el inicio se notaba, desde el principio se sentía. Había una conexión. Amistad, fue lo que nos unió y, de la misma manera, comprobó que existía la concordancia, pero era necesario unirnos más, reflejar y comparar las dos dimensiones que, a pesar de conocer su existencia, no sabemos cómo actúan. Heme aquí, tratando de conocerte y comprenderte, aprendiendo de tus leyes naturales, experimentándote y tocándote; heme aquí dejándome explorar y estudiar, con el portal abierto para que entres y lo cambies si es necesario, para que lo dejes intacto si lo quieres, para que lo destruyas o lo armes... y llegue el día que puedas decir con la mayor fortaleza: esto es lo que queremos que fuera, es lo que amamos y aceptamos y somos felices por eso...

Feliz día del amor y amistad.

jueves, 7 de julio de 2011

INJUSTICIA PREDECIBLE

Te encuentras caminando hacia allá, conociendo los posibles resultados de tus decisiones. A pesar de que te pueden quemar los pies, prosigues porque vas por alguien más preciado que tu sendero. Avanzas y, a pesar de lo que te hacen sentir los garrapateros del trayecto, no doblas la mirada hacia la luz que les incomoda... esa luz que buscas y has encontrado, luz que a veces desaparece y renace. ¿Qué pasaría si algún día no volviera?, ¿Para qué estaría luchando?, ¿Hacia donde iré si olvidé el rumbo de mi camino?...

miércoles, 15 de junio de 2011

EL REVÉS DE LA EXISTENCIA.

En la oscuridad permanente de un mundo, se encontraba toda la familia en el cementerio, con bombas de fiesta en sus manos. Cada uno reflejaba esa sonrisa pegajosa en su rostro, los adultos gritaban de alegría mientras los pequeños pedían un poco de disciplina, sólo había que esperar a que llegara el desepulturero. Sabían que así fuese abuelo o abuela estarían aún más contentos, la verdad, no importaba, sólo querían encontrarse con la sabiduría.

- Ojalá no sea tan joven como el último -  dijo esperanzada Amelia.
Abrieron el ataúd,  impacientes por ver su contenido. Era el ser más arrugado que jamás habían visto, lo ayudaron a levantarse. Hiperactivos, toda la familia lo llevaron a la casa y le dieron las mejores atenciones como bienvenida a la existencia.
- ¿Cómo te llamas? – inquirió Amelia, una linda niña rubia y un poco curiosa por recordar todo aquello que alguna vez supo.
- Juan -  respondió con dificultad el anciano.
- Te quiero hacer una pregunta, ¿Puedo? – inquirió la niña tímidamente mientras su madre le daba al abuelo un café dietético.
- Dime – dijo el anciano con cara de que no le gustaba perder el tiempo con habladurías.
- ¿Por qué olvido cada día más cosas?, ¿Por qué me veo más pequeña?, ¿Qué le sucede a mi cuerpo y mente?...
- Espera niña -  le interrumpió impacientemente el viejo sujeto – dijiste que sólo una. Mira, yo no te puedo responder ninguna de ellas, pero creo saber lo que sientes. Si hay algo de lo que sí sé, es que como sea que estén ocurriendo las cosas, nosotros los seres humanos nunca estaremos satisfechos de ello. Además, ¿No sería absurdo que corriera la vida de otra manera?, ¡Sería imposible!, así que sólo sé como te toca, ¿Sí?, no me molestes más por favor.

Luego de decir aquello, el anciano cogió un libro, lo puso en sus piernas y luego fue por un lápiz, acercando el borrador para las eliminar letras con una mano y, con la otra, sostuvo una vela encendida para calmar el oscurantismo. Nadie sabía cómo había llegado todo aquello, pero les incomodaba tanta información… ¡Mejor acabar con ella de una vez!

Amelia se retiró desilusionada e insatisfecha de la respuesta que le dio la persona que había esperado tanto tiempo, la persona que todo el mundo escuchaba y le pedían consejos, pero que, sin mucho esfuerzo, desechó el interés de aquella niña con mente borrada. Amelia ya no sabía si hacer un pequeño esfuerzo y conocer de nuevo lo que una vez supo, dejar todos estos deseos a un lado o encontrar otras alternativas.

Al principio Amelia pensó en que lo que decía su abuelo era rotundamente falso, cuando pasó la rabia y desilusión consideró ciertos aspectos que la desanimaron aún más. Su mundo es conformista y extremadamente olvidadizo, era lo que no se les podía quitar de la cabeza por más años que descendieran. Toda esa licuadora de sentimientos le complicó las cosas a tal punto que estuvo a muy poco de contagiarse de interés nulo y de vivir por instinto, si no fuera porque se escuchaba un bullicio mayor al acostumbrado en la calle. Se puso sus chanclas y salió a ver lo que ocurría. Sus ojos se agrandaron al ver a un nuevo anciano, nadie se lo esperaba, éste era diferente a los demás, todos lo presentían por su forma de llegar a sus vidas.

Luego de mucho pensar, la mente de Amelia le dijo que esto era lo que esperaba, un anciano diferente… sus ganas de conocerlo llegó al tope y salió casi que corriendo en busca de aquél hombre.

- Debes ponerle más cuidado a esa niña, se le está corriendo una tuerca – dijo Juan a la madre de Amelia.
- Eso haré papá – dijo María mientras salía a perseguir a su hija.
María vio que Amelia entraba a una casa de bahareque muy arrinconada al pueblo y se quedó en la puerta para enterarse del propósito de la visita.

Amelia buscaba entre esa casa pobre pero organizada y observó anonadada algo que jamás se habría imaginado. Las manos arrugadas de ese sujeto  tenían el lápiz al revés mientras hacía unos movimientos muy melódicos ante el papel, no era como el borrado que acostumbraba a ver. Decidió acercarse y se asombró tanto al observar que aquél libro había vuelto a renacer, se dio cuenta de que esa parte del lápiz existía para ese motivo, ¡cómo pudo ser tan ciega! El anciano se había dado cuenta de su presencia hace mucho rato y Amelia lo sintió, así que decidió hablarle.

- Hola, mi nombre es Amelia... - pero antes de ser cortés sus intrigas le ganaron - ¿Qué estás haciendo?
- Escribir... no veo por qué la pregunta.
- ¿Para qué señor? - preguntó mientras se sentaba al lado del anciano en la silla doble.
- Para inmortalizar mis pensamientos y conocimientos - pero al ver el rostro de Amelia, decidió añadir - Hace mucho tiempo, tanto que ya muchos dicen que es un mito, las personas venían al mundo para aprender, refutar y dar nuevas ideas, pero muchas de éstas eran conservadas por medio de libros para luego ser aprendido por nuevas generaciones. Yo, aunque aún manchado con este mundo, quiero empezar el cambio - y luego de pensarlo un rato preguntó - ¿Tú podrías ayudarme?
- ¿Ayudarte a qué?
- A recuperar la luz que una vez hubo.

Amelia lo miró anonadada pero decidió escucharlo atentamente mientras que por allá en la puerta se encontraba María asustada de tal forma, que salió corriendo con su vela ya apagada en busca de toda la comunidad.

Ya todos sabían lo que planeaba hacer aquél anciano, pero en vez de escuchar y obedecer de la misma manera que lo hacían con los demás pobladores de mayor edad, querían devolverlo al cementerio, a donde decían que pertenecía.

Mientras Amelia le daba la mano a aquel hombre sin nombre en noción de "trato hecho", llegaban todos los pueblerinos a interrumpir el momento, cogieron al anciano y se lo llevaron lejos de la niña ya asustada por aquél instante.

Luego de deshacerse del anciano todo el pueblo se sintió tranquilo de nuevo, pero ignorando que ese hombre el cual había estado tan poco entre ellos, dejó algo más significativo, una semilla camuflada entre la multitud que emprendía su misión. Por fin encontró Amelia a otros dos niños confundidos como ella y les instruyó en el hábito de escribir tal como le habían convencido en aquella casa de bahareque.

Con el tiempo Amelia fue creciendo y su madre lo notó, se sintió destrozada al pensar que su hija no acabara de existir en su vientre, y así como ella también el pueblo empezó a hablar de aquello. Aparecieron rumores y se acordaron que Amelia había estado aquella noche con el anciano a quién por cierto nadie conocía su nombre, todos coincidieron al pensar en un contagio o algo parecido.

Amelia escuchó los rumores gracias a su madre pero aunque no comprendía cómo era posible que eso sí no lo olvidaran, decidió seguir con su proyecto hasta que se deshicieron de ella misma.

La huella de ese anciano sin nombre se sigue esparciendo hasta la fecha, y aunque no muchos lo han notado, ya nadie tiene que volver a utilizar las velas, se empezaban a escribir más que borrar y la población crecía en vez de retroceder. ¡La era del libro ha empezado!

martes, 8 de marzo de 2011

MUJER

Mujer, si te han crecido las ideas
de tí van a decir cosas muy feas
qué, que no eres buena
qué, que si tal cosa
que cuando callas te ves mucho más hermosa.

Mujer, espiga abierta entre pañales,
cadena de eslabones ancestrales,
ovario fuerte, dí lo que vales,
la vida empieza donde todos son iguales.
Ángela James o antes Manuela
mañana es tarde y el tiempo apremia.

Mujer, si te han crecido las ideas,
de ti van a decir cositas muy feas,
cuando no quieras ser incubadora,
dirán, no sirven estas mujeres de ahora.
Mujer semilla, fruto, flor, camino,
pensar es altamente femenino,

Hay en tu pecho dos manantiales

TOMADO DE UNA CANCIÓN DE AMPARO OCHOA.
Folclorista y cantante popular Mejicana.

jueves, 24 de febrero de 2011

CAOS

CAPÍTULO VI: “EL DOLOR DEL SABER Vs. EL SUFRIMIENTO PERMAMENTE”


La disolución del “semi-llanto” que reflejaba la mente de aquella niña incomprendida sólo sería posible con el despertar de su realidad, pero del mismo modo al conocer aquella realidad podría sumergirla eternamente en su dolor. En algún sentido resultan asuntos del existir que es mejor ignorar dependiendo la fuerza psicológica en la que se encuentra cada ser humano, y a la vez el saber ha cegado a quien lo conoce.

Pero por encima de este dilema Elizabeth optó por decirlo. No porque estaba segura que Sofía soportaría, sino porque ella misma tenía asuntos de coincidencia que no le encajaban en su rompecabezas infinito de duda.

Se dirigieron al pasado, quizás todo había sucedido tras su nacimiento y luego de morir decidió crecer.

Llegaron a un rancho un poco desgastado. Se oían a los lejos algunos gritos de lamento. Elizabeth no estaba segura de que lo que veía sería lo que en realidad había vivido Sofía, pero decidió arriesgarse a su verdad, y al entrar a aquel rancho vio a una linda mujer en trabajo de parto. Antes de que naciera, casi que instantáneamente después de que se asomara la cabecita del bebé, el entorno se blanqueó de todo aspecto exterior.

Fue un intento fallido por despertar la mente de aquella niña. Hay algo que la confunde demasiado, algo que no quiere ver de nuevo.

No sabía si consolarla o darle un golpe en la cabeza para que reaccionara, ya esto se había complicado más. ¿Cómo saber su verdadera situación sin tener que recurrir a lo que lo produjo? Mientras pensaba el tiempo parecía no correr y antes de que se dieran cuenta ya todo por lo que estaban luchando, por lo que estaban tratando de aclarar y olvidar ya no existía. Una generación suele olvidar a la pasada, nadie sabe ya con certeza lo que se fue una vez… así es la vida.

Pero ellas dos no podían vivir con ese olvido, no se resignaban a dejar todo tirado. Aún cuando Sofía expresaba tanta imposibilidad y resignación, las dos necesitaban el aclarar lo que padecían.

domingo, 13 de febrero de 2011

CAOS

CAPÍTULO V: “EL ENCUENTRO DE DOS MUNDOS CONTRADICTORIOS”

Elizabeth conocía su situación. No sabía cómo, pero todo conocimiento que tenía que ver sobre el lugar en el cual se encontraba vino a su mente después de ahorcarse. Sabía que allí podría tener lo que su conciencia le proyectara.

Mientras caminaba por un sendero imaginativo vio a lo lejos a una niña sentada y llorando. Una niña con cara de Sofía, con su blusa desgastada y pantalones rotos.

- Hola Sofía, es muy raro ¿No?

Como era de esperarse, Sofía se asustó y con voz temblorosa dijo:

- ¿A qué te refieres?



- El estar aquí, en otra realidad – aclaró Elizabeth.



- Sí- respondió cautelosa y penosamente.



- Podría ser peor, aunque sinceramente jamás pensé terminar así, tan lejos de casa y a la vez tan cerca; tan felices pero con penas; tan despiertos y dormidos- y luego de ver la cara de pregunta que mostraba Sofía, preguntó- Me imagino que tu muerte fue algo inesperado, pero ¿Cómo fue?



- No comprendo…



- Sí, el hecho de que estés aquí refleja tu muerte temprana, aunque si te sientes incómoda el decirme, lo comprenderé.

Por más que lo intentaba, Sofía no lo decía, ya que ella creía no saberlo… en un santiamén Elizabeth tuvo como por arte de magia las imágenes trágicas del asesinato de Sofía. Lo único que faltaba era encontrar a la persona culpable de tal hecho, para que su misma mente constructora y demoledora no se torturara más.

La miró con compasión, pensó en lo torturadora que ha de ser la eternidad cuando predomina la duda o, mejor aún, el afán por olvidar cosas que es mejor no recordar… supo lo equivocada que estuvo toda su corta vida pero a su vez comprendió que fue el mismo saber que permitió que Sofía terminara en ese estado de aparente inocencia y dolor de ojos. Dolor por ver la defraudación, dolor por observar el desánimo; dolor por sentir las lágrimas gracias a las heridas del pasado.



lunes, 3 de enero de 2011

CAOS.

CAPÍTULO IV: “LO QUE SIEMPRE TEMIMOS QUE LLEGARA PUEDE AYUDARNOS A SER MEJORES”

Luego de haber comido como nunca antes lo había hecho, sintió más hambre que al principio. Es como si el comer fuese un buen sueño. Su paciencia se estaba extinguiendo, aunque su frente seguía por lo alto, trató de hablar de esto con su madre, pero sabía que ella lo tomaba como imaginaciones infantiles.

Caminaba por unos instantes pero en un santiamén resultaba acostada o sentada, su presente se había vuelto futuro y pasado de la manera más loca. Lo más raro de toda la situación es que sólo ella lo notaba, el mundo parecía estar actuando para confundirla, sabía que si todo seguía siendo así, algún día lloraría.

Este día, a pesar de que no parecía que sucediera mucho, fue el más extraño de todos. De un momento a otro el cielo se emblanqueció y, junto con este acontecimiento, vino un hoyo negro que empezó a tragarse todo a su paso. Extrañamente la única que quedó en la nada fue Sofía, junto con su blusa desgastada y sus pantalones rotos.

Caminó y caminó sin llegar a ningún lado. Salió al fin la primera lágrima. Lágrima de soledad, lágrima de intriga ante la ignorancia de tales sucesos; lágrima de desespero.

Ya después de haber permanecido por mucho en aquella agobiada situación, se sentó en donde parecía ser el suelo y, precisamente, según dijo su joven cerebro, tres minutos después, apareció a lo lejos una silueta de alguien quien jamás había visto.



La madre de Elizabeth seguía lamentándose mientras corría a llamar una ambulancia a pesar de que en el fondo sabía que ya era demasiado tarde. En su trayectoria oyó que tocaban la puerta y, casi que instantáneamente, abrió. Era su esposo con una buena noticia o al menos eso decía la sonrisa que reflejaba su rostro.

- María, ¡Lo hicimos!

Pero su aspecto se opacó ante los sollozos de su esposa.

- ¡Qué pasó! Por Dios, María ¿Qué tienes?- dijo histéricamente.

- Elizabeth murió…

De repente todo lo que había logrado en toda su vida desapareció. Es como si ahora debiera vida. Sólo queda aceptar lo inaceptable…