CAPÍTULO IV: “LO QUE SIEMPRE TEMIMOS QUE LLEGARA PUEDE AYUDARNOS A SER MEJORES”
Luego de haber comido como nunca antes lo había hecho, sintió más hambre que al principio. Es como si el comer fuese un buen sueño. Su paciencia se estaba extinguiendo, aunque su frente seguía por lo alto, trató de hablar de esto con su madre, pero sabía que ella lo tomaba como imaginaciones infantiles.
Caminaba por unos instantes pero en un santiamén resultaba acostada o sentada, su presente se había vuelto futuro y pasado de la manera más loca. Lo más raro de toda la situación es que sólo ella lo notaba, el mundo parecía estar actuando para confundirla, sabía que si todo seguía siendo así, algún día lloraría.
Este día, a pesar de que no parecía que sucediera mucho, fue el más extraño de todos. De un momento a otro el cielo se emblanqueció y, junto con este acontecimiento, vino un hoyo negro que empezó a tragarse todo a su paso. Extrañamente la única que quedó en la nada fue Sofía, junto con su blusa desgastada y sus pantalones rotos.
Caminó y caminó sin llegar a ningún lado. Salió al fin la primera lágrima. Lágrima de soledad, lágrima de intriga ante la ignorancia de tales sucesos; lágrima de desespero.
Ya después de haber permanecido por mucho en aquella agobiada situación, se sentó en donde parecía ser el suelo y, precisamente, según dijo su joven cerebro, tres minutos después, apareció a lo lejos una silueta de alguien quien jamás había visto.
La madre de Elizabeth seguía lamentándose mientras corría a llamar una ambulancia a pesar de que en el fondo sabía que ya era demasiado tarde. En su trayectoria oyó que tocaban la puerta y, casi que instantáneamente, abrió. Era su esposo con una buena noticia o al menos eso decía la sonrisa que reflejaba su rostro.
- María, ¡Lo hicimos!
Pero su aspecto se opacó ante los sollozos de su esposa.
- ¡Qué pasó! Por Dios, María ¿Qué tienes?- dijo histéricamente.
- Elizabeth murió…
De repente todo lo que había logrado en toda su vida desapareció. Es como si ahora debiera vida. Sólo queda aceptar lo inaceptable…

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