
Trascendencia, valor de alguien o algo. Por lo menos es eso lo que dice la RAE, pero mi aire consolador me informa que tiene
mucho más fondo aquella definición y me gustaría señalarlo, no con argumentos que se puedan discutir en un recinto sino
únicamente con mis sentimientos.
De hecho no soy el primero en pensarlo y ojalá no sea el último. A medida que se dan avances tanto macro como micro
gusto de nuestra existencia, aunque no importante en sí, permitió que luego de infinidad de tiempo pudiera estar yo
aquí sentado moviendo los músculos de cada dedo para la redacción, sonar al buscar motivos y oler el desagradable momento
en el que te das cuenta que buscas aquello que ya tenías y no habías notado.
No me digas que estoy mal al pensar que es importante el detallar la vida en pequeño porque lo grande me hace extraviar
la mirada, no me digas que estoy mal al pensar que soy más feliz al tocarte un cabello que recibiendo los mayores de los
triunfos y no me digas, ¡por favor!, ¡No! que estoy mal cuando le doy importancia a mi corazón poeta y sentimental.
Gracias por comprender...
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